Del Renacimiento al Futurismo, la ciudad de Milán cuenta con un patrimonio cultural exquisito. ¿Cuáles son las obras más relevantes para ver? Lo consultamos con una guía especializada en historia del arte.

M ilán es una ciudad donde la moda, el diseño y el arte fluyen por todas partes. Trabajos antiguos de artistas geniales como Leonardo, Miguel Ángel o Rafael, pasando por Caravaggio o Mantegna, o piezas más recientes como las que se encuentran en el Museo del 900, posicionan a la ciudad entre una de las más destacadas a nivel mundial en patrimonio artístico. 

¿Cuáles son las obras más importantes que tiene la ciudad? Se lo pregunté a una guía turística especializada en historia del arte y armamos esta lista de infaltables. ¿Crees que hemos dejado alguna fuera?

1. La Última Cena, Leonardo Da Vinci, Iglesia Santa Maria delle Grazie

Una de las obras más conocidas de Leonardo, La Última Cena (Cenacolo, en italiano) es un mural pintado entre 1494 y 1498 en el refectorio de la iglesia Santa María delle Grazie. Esta obra cargada de simbolismos donde quedan de manifiesto las ideas renacentistas de Leonardo, ha sufrido más de diez restauraciones. La última es la que nos trae al presente la mejor versión de la misma. 

Durante la II Guerra Mundial, la iglesia fue completamente destruída por los bombardeos de los aliados pero la pared sobrevivió en pie gracias a que los frailes la cubrieron de bolsas de arena para protegerla.

Se necesitan varios meses de anticipación para comprar una entrada. Los grupos son reducidos y sólo se permiten 15 minutos cronometrados para contemplarla. Una verdadera maravilla. Es sin dudas la más importante y la que más conmueve a los visitantes. Sin dudas mi preferida.

La Última Cena de Leonardo Da Vinci: claves para verla sin guía

2. Lamentación sobre Cristo muerto, Andrea Mantegna, Pinacoteca de Brera

Una pintura fuera de lo común que cuando se creó, sentó bases completamente nuevas para lo que era hacer arte. Andrea Mantegna vivió a mediados del siglo XV y fue uno de los grandes exponentes del Renacimiento italiano. Se codeó con varios artistas de paso por Padova como Donatello de quien aprendió la aplicación de la perspectiva, que se aprecia perfectamente en el ángulo visual adoptado en esta obra.

El cuerpo de Jesús se ve sin piedad en cada detalle. Las líneas de las formas y los volúmenes efectivamente hacen que el rigor mortis se acentúe por el color terroso de la piel.  La tela crea pliegues pesados y esculpidos que subrayan los volúmenes. 

La obra tiene un poder expresivo muy grande, donde se remarca el drama con una construcción sobria y una impresionante invención prospectiva. El estilo utilizado por el artista contribuye a crear. Se la puede ver en la Pinacoteca de Brera, uno de los museos imperdibles de Milán.

3. Los discípulos de Emaús, Caravaggio, Pinacoteca de Brera

Una obra en escala real. El gran control de luz del Caravaggio hace surgir de las sombras a Jesús y los dos discípulos sentados alrededor de una mesa con un manejo magistral de la técnica. De pie, hay un anfitrión y una camarera. La escena tiene lugar dentro de una oscura posada que no es visible. 

El episodio que inspiró esta pintura se encuentra en el Evangelio de Lucas. Pocos días después de la crucifixión de Jesús, dos de sus discípulos están caminando hacia Emaús, un pueblo no lejos de Jerusalén. En el camino se encuentran con un hombre que se une a su charla sobre los hechos que acaban de suceder. Llegada la tarde, los tres se detienen en una posada y allí, mientras cenan, el caminante desconocido bendice y rompe el pan. Con su habitual realismo extremo Caravaggio retrata el momento en que Cristo se revela y los dos discípulos lo reconocen, incrédulos antes de su despedida.

Hay una obra de la misma temática pero con otro tono de luces en la National Gallery de Londres. Me ha parecido mucho más emotiva la que tenemos en Milán.

4. La escuela de Atenas, Rafael, Biblioteca Ambrosiana

Este dibujo es una de las obras más preciosas de la ciudad de Milán. Es la caricatura renacentista más grande que existe y fue pintada por Raffaello Sanzio como preparación para el fresco en la Stanza della Segnatura en el Vaticano.

Aunque es conocida como la Escuela de Atenas, el título más exacto sería Filosofía. Reconocibles, en el centro, son los dos grandes filósofos Platón (pintado con la apariencia de Leonardo, con el dedo apuntando hacia arriba y reconocible porque sostiene el Timeo, una de sus obras que influyó mucho en la filosofía posterior) y Aristóteles, identificable por libro de ética.

La obra se encuentra en la bella Biblioteca Ambrosiana, otro de los polos artísticos más destacados de Milán. Ya la sola estructura vale la pena para una visita.

5. El cuarto estado, Museo del 900

El Cuarto Estado de Giuseppe Pellizza de Volpedo es una obra que representa los reclamos de los trabajadores de finales del siglo XIX. La multitud, compacta, avanza hacia el frente de la pintura con gran determinación. En primer plano, un anciano encabeza la procesión a la izquierda, junto a un joven en el centro y una mujer que sostiene a su bebé en la derecha. Estos tres personajes representan los componentes de la clase social más humilde de la época.

La pintura se realizó en Volpedo, y se da en un contexto donde la Revolución Industrial estaba en su máximo apogeo. Ante la gran necesidad de mano de obra en las ciudades, los campesinos abandonaban las poblaciones urbanas y se dirigían a las grandes urbes. Una pintura que se ha convertido en un símbolo de la clase trabajadora.

Se la puede ver en el Museo del 900, frente a plaza del Duomo.

El cuarto estado: una obra ícono de los trabajadores del mundo

6. La Piedad Rondanini, Miguel Angel, Castello Sforzesco

Última obra inacabada de Michelangelo Buonarroti (1475-1564),  un testamento y meditación del viejo artista sobre la muerte y la salvación del alma. En esta obra, el escultor renuncia a la perfección del cuerpo y su belleza heroica, transformando al Cristo muerto en un emblema del sufrimiento. 

La posición de los cuerpos de María y Jesús a diferentes alturas parece sugerir el entrelazamiento de varios momentos en la historia de Cristo: deposición de la cruz, sepultura, incluso resurrección, en la disolución del cuerpo del Hijo en el abrazo materno. Dejado sin terminar por la muerte de Miguel Ángel, la Piedad da testimonio de los últimos años del gran genio del Renacimiento.

La obra se encuentra en el Castillo Sforzesco, en un pequeño museo dedicado exclusivamente a ella, en lo que en una época era el “Hospital Español” de la gran mole. Para verlo, se debe comprar la entrada general para los museos del castillo. Vale la pena se los aseguro!

La historia del Castello Sforzesco: la roca de Milán

7. Cesto con frutas, Caravaggio, Biblioteca Ambrosiana

Pintado entre 1594 y 1598 por Caravaggio, la obra es completamente inusual, ya que el artista se centraba principalmente en retratos de santos, mártires, personajes o escenas de la vida cotidiana.

Mire cuidadosamente la bandeja que contiene la fruta: casi parece querer «salir» de la composición, yendo hacia el espectador, mientras que todo lo que rodea a este objeto es inmóvil y bidimensional.

Las frutas dentro del contenedor presentan diferentes estados: algunas son florecientes mientras otras defectuosas o dañadas. A través de todos estos detalles, el artista pone el foco en la fragilidad y la fugacidad de la vida.

Uno de los artistas que he conocido viviendo en Milán y que se ha convertido en un preferido. También en Biblioteca Ambrosiana, qué lugar!

8. Retrato de un Músico, Leonardo Da Vinci, Biblioteca Ambrosiana

El retrato de un músico es la única pintura que Leonardo dejó en Milán. Tradicionalmente se pensaba que retrataba a Ludovico il Moro, duque de Milán, pero cuando las restauraciones de 1905 eliminaron las reparaciones y devolvieron la mano con el pergamino musical en la parte inferior, se comenzó a pensar que el retrato era de un músico, identificado como Franchino Gaffurio (maestro de capilla de la Catedral de Milán), o con el cantante franco-flamenco Josquin des Prez, ambos presentes en la corte del Moro. 

Más recientemente, se ha planteado la hipótesis de que es Atalante Migliorotti, el amigo músico toscano de Leonardo, quien vino con él a Milán como cantante y experto en lira.

Llegando al final del recorrido de la Ambrosiana, junto a él, los diseños originales del gran maestro del Renacimiento. Si te gusta Leonardo, este es tu lugar.

9. El beso. Episodio de la juventud, Francesco Hayez, Pinacoteca de Brera

Una de las imágenes más famosas de dos amantes de toda la historia del arte italiano y mundial, está vinculada a las consecuencias que siguieron al Congreso de Viena, que tuvo lugar entre 1814 y 1815. Italia, en este congreso, tenía una posición muy marginal, y también sufrió la humillación de estar dividida en muchos estados pequeños, todos bajo el dominio de los Habsburgo de Austria.

El beso que intercambian los dos protagonistas está en el centro de la escena: el hombre lleva con sus manos la cara de la mujer a la suya, mientras la mujer se deja involucrar por la pasión, sosteniéndolo por el hombro.

El hombre descansa un pie en el gran escalón a la derecha, asegurándose de levantar su capa y dejar entrever la empuñadura de una daga. Este detalle junto con la presencia de un tercer individuo (la sombra que se ve en la parte inferior del arco a la izquierda del lienzo), podría indicar que este último podría ser un enemigo del protagonista.

La posición del hombre protagonista y la fuerte pasión con la que abraza a la mujer, sugiere que el primero está a punto de irse y abandonar a su amada.

Un ícono del arte de la ciudad. Otra obra en la fabulosa Pinacoteca de Brera.

10. Formas únicas de continuidad en el espacio, Umberto Boccioni, Museo del 900

Esta escultura futurista representa una figura humana a medida que avanza en el medio ambiente. El modelo, de hecho, se transforma para presentar dinámicamente su aerodinámica en el aire. 

Las partes del cuerpo se convierten en espacios cóncavos y convexos. Sin embargo, todavía son reconocibles debido a la posición que recuerda a una persona que está dando un gran paso. Finalmente, las piernas se transforman en senderos de bronce que deja la extremidad en movimiento.

¿No conoces a los futuristas? Son un grupo de vanguardia nacido en Milán. En este museo los vas a conocer!

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